lunes, 31 de agosto de 2009

Estrenos de Cine

Entrá afuera: De los creadores de "Escalera descendiente al piso inmediatamente superior" llega una nueva obra donde los actores desafían a la gramática, a la lógica, a la física y las creencias establecidas, logrando robar lo que les pertenece, saltar sin despegarse del suelo, pensar en no hacer sinapsis y comunicarse sin Internet. Para verla, no vaya.

El caso Pizzini: La narración de un caso que conmovió Italia en los años '70. La lucha entre dos potencias, las librerías Pizzini y la automotriz FIAT luchan en la corte por los derechos del modelo "Spazio". La codicia corporativa, la corrupción, la camorra e incluso la cicciolina se ven envueltos en los vaivenes jurídicos. El triunfo de Giancarlo Pizzini, la multa de 147 millones de Liras impuesta a la FIAT y el como ese fatídico y millonario número se convierte en un ícono de la marca.


La venganza: Daniel es un ciudadano común. Trabajo, familia, todo marcha normalmente hasta que una mala maniobra financiera lo deja muy mal parado. Agobiado por las deudas y la desesperación, secuestra a Mauricio, hijo de un millonario. El plan fracasa y Daniel es víctima de una de las mas crueles venganzas de la historia. Mauricio lejos de tomar revancha personal, iniciará una carrera política que lo llevará muy alto, desde donde destruirá los hospitales y escuelas de los hijos de Daniel, de sus primos, nietos, hermanos/as, su trabajo, su seguridad, sus derechos, en fin, destruirá por completo la ciudad que Daniel tanto ama.

¡Viven!: Hiltram McConaughey se infiltra en el mundo de una rara colonia de humanos en el Sur de Irlanda los cuales habitan pacíficamente en un régimen cooperativista, sin acceso a diarios, revistas, televisión, Internet o radios.

Rita Lin: Llega desde Brasil una apasionante historia sobre un travesti imitador de Rita Lee que pasa sus dias entre los shows en bares de mala muerte, la drogadicción y su lucha por los derechos en la ciudad de "Faso do Iguazú". Con grandes actuaciones de Gilberto "Coquinha" Boraes, Rigoberto "Tuca" Mendes, Xico "Anfechaminha" Gomes y Ariadna "Undecilenato de Cinc" Gil. Con música de Paco de Lucia.

La cosecha: Alfredo tiene un campo y Luis es su peón mas antiguo. Alfredo luchará por un pais más derecho y humano mientras Luis trabajará de sol a sol. Los hijos de Alfredo heredarán un departamento en Recoleta, la 4x4 y un título comprado, mientras que los hijos de Luis, tendrán Chagas y analfabetización. De los creadores de Padre Rico, hijo rico, padre pobre hijo pobre llega esta película que muestra el verdadero sentido de la pertenencia familiar.


El misterio de La Martona: Luego de cinco años sin verse, un grupo de amigos se reune un fin de semana en una casa en el club de campo La Martona. Durante el transcurso del día se narran historias, vivencias y se comparten actividades que poco a poco van mostrando los caminos que cada uno eligió, las diferencias del pasado que siguen vivas y un tema en común: Todos tienen un secreto que ocultar. Luego de una abundante cena en la que corre mucho alcohol, todos se retiran a dormir, para despertarse absortos en un gran misterio: Uno de los invitados no durmió esa noche y se bajoneó el flan. Basada en un hecho real.

Nuestra esquina: Año 2034. Panorama apocaliptico en la República Argentina. Hace tiempo dejaron de funcionar los Hospitales Públicos, los edificios escolares son depósitos de chatarras, los sin techo coparon la ciudad, expulsados de sus hogares por las hipotecas e impuestos y 184.385.979 esquinas han sido completamente remodeladas por el gobierno. Un grupo de vecinos levantará una barricada y defenderá con mínimos recursos la última esquina con cordon de piedra, ochava tradicional y baldosas que queda en el país, ante el ejército amarillo.

domingo, 23 de agosto de 2009

“.sov sátse atleuv odad ,ohcered la yotse oY”

.raripsa arap soñeus socihc sol a aírad sel ednod ragul ese aíres lauc ,nóicatse amixórp us aíres lauc abasnep y odoterbos us ed sollislob sol ne sacigám saslob sus abadraug ,onimac us abamoter ,le Y .sámed ol selratropmi nis nabatirg y naíernos . sedadivitca sus ramoter arap lepap ed ollob orto euq núgal y “selaicapse seteuc” sus racsub a naívlov ,etnemaenátnatsni orep ,aicneirepxe atse naíconocseD .esrevom nis odarepse aíbah sol opmeit le ednod ,erpmeis ed ragul omsim la ogeul naívloV .etnemanelp ojicoger ed abanell sol euq ogla ,lairetam ol odot ed álla sam abi euq ogla naítneS .secilef etnemlaer nare socihc sol ,opmeit nis opmeit un etnarud íllA .oterces atenalp ese a nabagell y arreit al odnuges un rop nabanodnaba sodot secnotnE .elbisivni etnemacitcarp aigam asE .etnerapsnart aslob anu ne aínev euq aigam asE .adinetnoc aigam al ,oslob us ed abacas erbmoh le secnotnE .nóicatse al ne nabaguj euq lobtúf ed soditrap sol ed sodatluser sol etnemaretrec nabatnoc euq sol atsah “laicapse eteuc” un ed odrob a selaicapse sarerrac sus ed nabalbah euq socihc edsed ,sadairav sám ol ed nare sairotsih saL .setnafni ed soñeus sus a atleus adneir elrad arap ogidnem ed oterbil us ed nabarebil es y le ne laicepse ogla nabaton sollE .ellac al ed socihc sol noc ralbah erbmutsoc rop aíneT .adeuqsúb us ed onimac le nabacidni el saniseuqram sal ne secul saL .on o ligárf atsé areuf ,aracsám anu noc esrartsom aídop O .adasnepmi sám amrof al res aídoP .adagurdam al ed sodinos sol ne adimirpmoc amirgál ase abacsuB



“.sov sátse atleuv odad ,ohcered la yotse oY”



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martes, 18 de agosto de 2009

La espera

No cada atardecer pero si antes de la caída no de la noche, sino del sol tras el horizonte esperaba verlo no morir, pero si fallecer. A veces me sentaba no solo pero sí en ausencia de compañía no a la espera de la noticia, sino de la misiva. Pasaba no el tiempo sino las horas y días no mirando libros, sino leyéndolos y hojeando no sus secretos sino sus verdades contenidas protegidas no de los demás, sino de los otros, sin prestarles mucha atención pero con mucho interés. No otras veces, sino las que no eran esas, me dejaba simplemente no caer pero si desfallecer no sobre el pasto, sino sobre el suelo cubierto de hierba hasta que no entrada la noche, sino finalizada la tarde, la inmensidad no del cielo pero si del firmamento excedía no mi capacidad de soñar, sino de imaginar cosas. Otro cigarrillo que no se apaga, sino que deja de estar encendido y él sigue, no allí pero si en el mismo lugar. Ya creo que no pasan no las horas, sino el compendio de 60 minutos. Sigue allí, como cada atardecer. Y yo no acá, sino en este lugar, no pacientemente sino sin apuro alguno, esperando no que muera pero si que me deje no su herencia, sino sus bienes materiales poseídos no durante su vida, sino en su existencia terrenal.
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domingo, 2 de agosto de 2009

El Reloj de Aire

Quienes han viajado por el mundo, conocen la gran variedad de paisajes y bellezas que esconde cada rincón de la tierra. Pero quienes realmente han hecho del turismo su modo de vida, saben que no hay paisaje mas bello, radiante, esplendoroso, que el amanecer en Gurdenheim, un pueblo del Noroeste Austriaco.


Es en ese momento cuando los matices de la noche se funden con la luz impactando en el verde de los campos, creando una sensación de frescura inundante. Es cuando las ventanas de las modestas cabañas permiten que un halo amarillo las atraviese e ilumine los interiores de madera. Pero no es fácil observar un amanecer en Gurdenheim. En las afueras de la ciudad, una torre carga altiva con un reloj. Pero no un reloj cualquiera. Sus agujas imponentes en un principio parecen para quien ose observarlas, las astas de un molino. Un molino imponente, antiguo, de esos que nos son narrados en las andanzas del Quijote. El problema sin embargo, no radicaba en el aspecto de las agujas. No importa que parezcan astas de un molino. El verdadero problema es que lo son. El reloj indica la hora según los caprichos del viento.


Poco importaría este detalle humorístico, pintoresco, de ser tan solo una atracción turística. Pero no lo es. El encanto del reloj llegaba a niveles superiores a una simple anécdota o a la tentación de la foto para el álbum de recuerdos. El sol y la luna turnaban bruscamente sus posiciones en el cielo en los días ventosos. Los relojes digitales enloquecían, titilaban y luchaban por estar siempre indicando la hora correcta. Las estrellas desaparecían del firmamento de la misma forma en que los escenarios de los festejos patrióticos se armaban y desarmaban. El pueblo de Gurdenheim se guiaba, vivía, por un reloj de aire.


Allí desperté una mañana. Al abrir mis ojos y al mismo tiempo en que comenzaba a notar que era una suave mañana de Septiembre, una ráfaga de viento me llevó a la noche anterior. Un terrible sueño se apodero de mi, mas me sentí terriblemente feliz al recordar que esa noche, de no haber variaciones climáticas, tendría un apacible sueño en el que tendría un comentado affaire con Pamela Anderson.


Volví a despertar sobresaltado. No era para menos, eran las siete de la tarde y había perdido mi media pensión. Rápidamente me levante de mis aposentos y me dirigí al toilette, a darme una ducha. Pero prontamente la llama del calefón comenzó a sobresaltarse. Temí lo peor y lo peor, como era de esperar, pasó. Prontamente descubrí que ya no salía agua de la ducha ni había jabón cubriendo mi cuerpo. El problema es que me encontraba completamente desnudo en medio del cocktail de la comunidad homosexual que estaba pactado para las once de la noche.


Superado el altercado, me propuse disfrutar de todo tan rápido como me fuera posible. En un instante pasé a ser el centro de atención del lugar. Ninguno de los habitantes de Gurdenheim habían visto nunca a alguien comer un sandwich de hígado de pato mientras se sacaba una foto con dos lugareños, lanzaba unarama al perro del lugar, tomaba sol, charlaba con una bella turista, higienizaba sus pies y practicaba tiro al blanco mientras al mismo tiempo lavaba sus calzoncillos en la pileta publica.


El trajín del día me dejo totalmente extenuado. Cerca de las diez y media de la noche decidí acostarme en la mullida cama de mi cuarto. Tomé el caramelo de cortesía y para cuando termine de desenvolverlo, ya eran las nueve y cuarto de la mañana. La excursión nos llevaba a recorrer residencias secretas de los grupos nazis. Me subieron de los pelos al micro cuando me enteré que en tres días iban a ser derribadas y se acercaba un frente de tormenta.


Durante el día siguiente al anterior del que desperté antes de hacer el check-in, me di cuenta de que no sabia ni en que día estaba. Tenia razón mi madre cuando me decía que me comprara un reloj con calendario y no uno con mini chiclets y lanza misiles de plástico.


Los caprichos del viento me llevaron quien sabe como a un avión. Todavía no pude establecer si vuelvo de Gurdenheim o si me dirijo allí. Igualmente, este misterioso viaje me ha dejado muchas enseñanzas. También me ha dejado un terrible dolor en la baja espalda, muchos billetes y una carta firmada por un tal John Querrey.


Los habitantes podían envejecer o volverse aun mas jóvenes según las condiciones climáticas. Estos, eran justamente conocidos en los alrededores por su impuntualidad. Preferían las comidas no perecederas, puesto que nadie podía asegurar cuantas oportunidades de consumir la leche tendrían antes de que ésta se ponga agria. O si en medio del vaso, quedarían aplastados por chupar una vaca. Mismo los turistas, quienes no saben si podrán recorrer los atractivos de la ciudad en su visita o si por el contrario, deberían abandonar su habitación por descubrir que su reserva comienza mañana. Las mujeres embarazadas deben huir prontamente del lugar. Del mismo modo, esta prohibido el ingreso a la ciudad a cualquier niño menor de diez años.


La libertad, la incógnita, el sueño de inmortalidad, es lo que empuja a muchos a radicarse aquí. A otros, es todo esto lo que los lleva a huir lejos, para nunca mas volver.