domingo, 6 de julio de 2014

Viene llegando III

El lugar atestado de gente. Es una mañana, quizás sea un martes de otoño, o un viernes de primavera. Nervios. La familia, los amigos más cercanos y esa persona que eligió para crear un futuro. A través de la puerta del juzgado se ve una sombra. Se escucha un saludo y el picaporte de la puerta empieza a bajar. En unos instantes la puerta se abrirá y poco tiempo después, volará el arroz. Ya está llegando.

Es verdad, era mentira, también.

martes, 1 de julio de 2014

Coherencia geográfica

Desde chico cuando escuchaba a mi viejo decir "si hay agua tomamos agua, si hay champán tomamos champán" sabía, si bien no de una manera certera y racional, que no se refería exactamente a la selección de la bebida que acompañaría a la cena.
Sospechaba que algo había mas allá de la diferencia entre eso con lo que se preparaba el jugo (vulgarmente conocida como "de la canilla") y esa bebida que había oído nombrar pero aún a mis tiernos 5 años, nunca había visto.
Con los años y esa frase siempre presente, empecé a buscarle el sabor del champán a los vasos de agua. Lejos de buscar sobres de jugo en polvo sabor champán, buscaba darle emoción y entidad a determinadas cuestiones diarias que en principio carecían de desafío, emoción, adrenalina. Aceptaba tomar agua, pero buscaba transformarla en champán.
Mi primer recuerdo son, como las bautizara Alejandro Dolina, mis carreras secretas. Caminando por la calle buscaba otro transeúnte que pudiera representarme alguna dificultad y me proponía pasarlo antes de determinado punto geográfico en el camino. Había dos hechos interesantes en la postulación. El primero, que el contrincante debía, pese a no saberlo, dar batalla. Nunca elegiría una persona cargada de bolsos, un anciano en bastón o una pareja que claramente pasea. El segundo era el cálculo mental que nutría de exigencia la apuesta: El punto geográfico elegido como "llegada" debía estar a una distancia lo suficientemente lejana como para permitirme alcanzarlo, pero lo suficientemente cercano como para que esa llegada fuera heroica, ajustada, complicada. La tercer componenda de la trilogía era una variable: Mi caminar. Dependiendo de los obstáculos y de si el improvisado rival tenía un buen o mal día en lo que a caminar velozmente se refiere, variaba el tranco procurando lograr ese final apretado, pleno de suspenso que siempre me encontraba ganador.
Con los años empecé intuitivamente a subir la apuesta. Las tareas escolares, ya estando en el colegio secundario, pasaron a ser mi nuevo juego. La finalización de ese trabajo práctico que para una persona organizada hubiera significado un vaso de agua, era intencionalmente convertida en una tarea contrarreloj cuya finalización merecía un brindis con copas plagadas de champán. Siempre en el planeamiento tenía un rato más para empezar la tarea y las horas eran gustosamente ocupadas con discos de los Ramones, paseos que Priscila, habitante cánido compañero de los apuros de última hora, agradecía por habitualidad y duración y horas enteras de zapping, mis herramientas de alquimista que buscaban convertir esa agua en una bebida espirituosa.
Se vive como se juega, sería una buena forma de deformar la famosa frase y aplicarla a estas conductas.
Una vez inserto en el mercado laboral mi diversión, literalmente, se profesionalizó. Lo que antes eran baldosas y preguntas de un trabajo práctico de historia, ahora eran números y fechas. Y se jugaba de verdad. Llegaba el sueldo, digno aunque escueto, y yo planificaba todos los gastos mensuales. No había lugar para un estornudo que modificara nada. Y sin embargo, a los pocos días, surgía esa necesidad del riesgo. Un quiebre de cintura al plan aburrido, desabrido, insípido e incoloro. Un gasto que no correspondía, una compra con la tarjeta y a empezar la danza. Ver la fecha de vencimiento de la tarjeta, pensar en el pago mínimo, calcular el día de cobro, pensar cuando iba a cobrar alguna deuda, buscar algo que vender y de repente me encontraba un día jueves, a las 20:40 realizando una carrera secreta por las calles de Palermo para llegar a horario a ese stand de la tarjeta de crédito y lograr el pago. Cada mes lograba, sobre la chicharra del final, cumplir los objetivos sin incurrir en falta.
Es que se juega como se vive. Y en esas cosas, después de sufrir bajo esa obligación que me representaba defender los colores de la selección argentina, me di cuenta de la coherencia geográfica. Porque no puedo imaginar a Robben en una carrera secreta. Simplemente arrancaría en un extremo de la cuadra y avasallaría a todos los transeúntes. Se tiraría en el medio, señalando a una baldosa, pero así y todo llegaría con 40 metros de ventaja. Y no imagino a Schweinsteiger escribiendo un trabajo práctico sobre la meiosis y mitosis hasta las 3:30 AM, sino que más bien lo imagino llevando adelante una presentación en el auditorio de la Hauptschule bajo la admiración de la profesora Winkler. Quizás algún costarricense o Neymar dejen para el último día el pago de la tarjeta, pero sinceramente los veo más del lado de aquellos que no necesitarían la seguridad de los bienes materiales.

Y es ahí que lo veo al fideo Di María. Llega a las corridas. Son las 14:58. Entra jadeando a la sucursal del banco. En un bolsillo lleva esa declaración jurada que terminó de confeccionar hace escasos minutos, a pesar del aviso de 6 meses previo. Y en el otro, la cantidad exacta para el pago que terminó de juntar gracias al billete que encontró en la campera que no usaba desde el invierno pasado. No le sobra nada. Enfrenta al cajero y balanceando el cuerpo hacia afuera, abre el pie zurdo y la clava abajo, lejos del cuco que resultó ser el hasta hace un rato ignoto arquero Suizo. Y la pelota va adentro. Y gana argentina. Y yo hago las paces con ese pibe y ese equipo que me hacen sentir que, a pesar de los millones en cuenta y kilómetros de distancia en el mapa, juegan como se vive acá, como siempre viví acá, en el país que sin saber, elegí desde mis más tempranos juegos.
Y me acuerdo de mi viejo y las bebidas. Jugar bien, hacer goles o jugar como se puede y como nos dejan para ganar sufriendo. El champán y el agua.
Y lo importante es tomar.

viernes, 27 de junio de 2014

La justicia del tiempo

No pudiendo escapar del destino que dejaba a la merced de impúdicos criminales a la comunidad a la que pertenecía, el mítico kiosquero de Tapiales, Don Esteban, sucumbió a la ola de asaltos del año 88. 

Viendo que el mismo no tomaba las extensas y por momento exageradas medidas de seguridad que sí tomaban sus comerciantes vecinos, Luchi, el almacenero, le preguntó a qué se debía aquella pasividad. Don Esteban, con la tranquilidad y parsimonia que siempre lo caracterizó, le contestó que el creía en una especie de balance cósmico, que la suerte había sido siempre más que generosa para con el y que consideraba que aquella persona urgida de tomar por la fuerza sus pertenencias no era otra cosa que un abandonado por el destino, un desesperanzado quien ya fuere por ausencia de moral, conocimientos académicos, nociones legales o de carbohidratos, evidentemente las necesitaba más que el.

Pero Don Esteban le dejó muy en claro al almacenero que lo que él no perdonaría nunca sería que el mismo asaltante le robara dos veces.

Cabe aclarar que los ladrones, al obtener conocimiento de aquella declaración, tomaron todo tipo de recaudos y, artimañas y tretas mediantes, turnaron sus fechorías para con el kiosco dividiendo el botín siempre entre los mismos delincuentes. Hasta se cuenta que por unos pesos (o por simple coacción) algunos vecinos asaltaron por única vez y a cara limpia al kiosquero para volver como si nada al otro día a comprar unos Le Mans Suaves.


Lo interesante es que al día de la fecha, el kiosco sigue en su lugar, no pudiendo afirmar lo mismo sobre los tantos malhechores.

miércoles, 25 de junio de 2014

Algunas pistas I

-¡Dame una Y!
-¡Te doy la Y!
-¡Dame una A!
-¡Te doy la A!
-¡Dame un...! ¿espacio?
-Bueno, me corro.
-No no... un espacio, para separar.
-Entonces sería dame un " ".
-No entiendo, Estamos hablando, no leyendo.
-¿Y cual es la duda?
-Cómo se hace cuando son dos palabras
-¿Cuales son las palabras?
-"Ya" y "está"
-Se une. Se dice "Yastá"
-Ahhhhh... ¡dame una Y!
-¡Te doy la Y!

Ya está llegando.

Es verdad, era mentira.

lunes, 23 de junio de 2014

Viene llegando II

Suena un timbre. Ruidos metálicos. Se levanta de la cama y va al encuentro de esa luz que tanto lo alegró por años y hoy le resulta extraña, novedosa, agresiva. Ya no tiene colores, sólo gris y negro. Pasillo largo y ruido al final. "Seguramente tenga esa bufanda que no se saca nunca y un paquete de medialunas en la mano" piensa. Hoy viene la vieja a la visita, ya está llegando.

Es verdad, era mentira, también.

sábado, 21 de junio de 2014

Viene llegando I

Se sienta en un lugar que acaba de desocuparse. Mira nuevamente su reloj. Repiquetea con los pies sobre el frío suelo de cerámica y levanta la vista para mirar el monitor del hall. "Landed" dice sobre el vuelo LA928. Mira a la gente que va y viene cargando valijas. En un instante, el nene va a aparecer tras esas puertas y la lejana tiranía del trabajo europeo se transformará en un cálido abrazo de mate, asado  y Huracán. Ya está llegando.

Es verdad, era mentira, también.

lunes, 23 de enero de 2012

La crisis en España

Clasificados hallados dentro del boletín interno de los empleados de la RAE:

Traspaso a alguien por un precio convenido la propiedad de la figura de mujer que sirve de juguete portadora del nombre Barbie que poseo la cual cuenta con un daño que padecen las mercaderías o géneros dado que resulta imposible poner fuera del lugar donde estaba su conjunto de prendas de tela de hilo, algodón u otras materias, usualmente sin teñir, que se emplean debajo del vestido exterior, y, por extensión, las de cama y mesa. Ken Urdampilleta - Int. 0354

Cambio instrumento semejante a un bolígrafo o a una estilográfica, que escribe o dibuja con un trazo generalmente más grueso que el habitual, mediante una escobilla o pincel de fieltro cuya escritura causa una sensación producida por los rayos luminosos que impresionan los órganos visuales y que depende de la longitud de onda de tonalidad anaranjada con una abertura más o menos redondeada que causa la salida de líquido por un orificio o por una abertura producidos accidentalmente, por un Vaso de cuello recogido, hecho de vidrio u otra materia, que sirva para contener líquidos, sustancia en polvo, y/o comprimido en especial si el mismo se encuentra relleno de una sustancia, producto natural o preparado que sirve para quitar manchas, del tipo Woolite, sin que en el cambio entre dinero a no ser el necesario para igualar el valor de las cosas cambiadas y transfiriéndose los contratantes recíprocamente el dominio de las mismas. Rodrigo Zapatero - Mesa de entradas

Expongo u ofrezco al público la mercancía del tipo de una máquina, que ejecuta determinados movimientos sin la intervención directa de una acción exterior cuyo registro de patente ha sido registrado bajo la marca Fiat siendo su arquetipo o punto de referencia llamado Duna a motivo o razón para obrar que en el mismo se ha ocupado por completo con un conjunto de partículas desagregadas de las rocas, sobre todo si son silíceas, y acumuladas en las orillas del mar o de los ríos, el espacio vacío de su interior, para quien lo quiera comprar. Carlos Saùl. Int. 0666

Se Manifiesta y se pone patente para que todos lo vean individuo de la especie humana de condición orgánica femenina con una gran disposición para hacer manar de los ojos un líquido sin gran trabajo para pasar la noche al cuidado de un difunto. Humor espeso y pegajoso que segregan las membranas mucosas, y especialmente el que fluye por las ventanas de la nariz de fácil acceso. Composición métrica para cantarse del tipo centroamericana. Claribel Fulop. Recepción.

Traspaso a alguien por un precio convenido la propiedad de un aro de metal u otra material, liso o con labores, y con perlas o piedras preciosas o sin ellas, que se lleva, principalmente por adorno, en los dedos de la mano con la característica de ser perteneciente o relativo a la magia. El diminuto respecto de su especie colorado, barbudo y de mál carácter, el genio, espíritu del aire en la mitología escandinava rubiecito y de modales afrancesados y Viggo Mortensen, puestos dentro de los límites de la oferta. Elijah Madera. 3ª piso.

Expongo u ofrezco al público la mercancía del tipo conjunto de aparatos e hilos conductores con los cuales se transmite a distancia la palabra y toda clase de sonidos por la acción de la electricidad, en un estado símil al que se encontraba cuando estaba recién hecho o fabricado. La condición del mismo sobresale en bondad, mérito o estimación el único inconveniente es la no funcionalidad de la pieza circular y metálica que recibe la presión del dedo para funcionar ubicada dónde se encuentra la expresión de una cantidad con relación a su unidad denominada cuatro. Graham Campana. Interno 2 5 .
.