-¡Ya basta! ¿Acaso no entendiste la esencia, el contenido del “para con eso”?
- ¿Sabés dónde esta el último que me grito así?
- ¿En Krumek R-32?
- Dale... aparte, ¿Que tiene de malo que cante?
- Bueh... cantar lo que se dice cantar...no es. Y digamos que si lograras combinar tus siete brazos con lo que canta cada una de las tres cabezas... por ahí cambiaria... ¿no?
La nebulosa de Sumitron ya se pasaba de graciosa. Llevábamos ya demasiado tiempo atravesándola y con esto del piloto automático, el hinchapelotas de Plok no sabia que hacer. Desde que salimos de Krumek R-32, nuestro planeta de origen, no ha cesado en su búsqueda de alterar mis nervios. Pese a sus trescientos setenta y dos nuks, se comporta como un niño.
-Así que pensás que me comporto como un niño... ¿Te olvidás que puedo leer la mente de los seres inferiores?
En realidad Plok me parece magnífico. Espero que misiones mas arriesgadas nos sean enviadas para así poder pasar mas tiempo juntos. Cierto es, también, que yo soy una persona de mal carácter. Muy mal carácter. Y se que mi torpeza es lo que me frustra día tras día. Por si algo llega a sucederme, nombro capitán de la nave a...
- ¡Basta! ¡Odio cuando manipulás mis pensamientos!
- Bueno... algo hay que hacer para matar el aburrimiento ¿no?
- ¿Algo nuevo en el radar?
- Hay una señal, muy leve... las coordenadas parecen indicar que vienen de Marte
- ¿Necesitarán algo?
- No, más bien parece una publicidad de dentífrico
- ¿Y nada más?
- Si, anuncian una lluvia de anillos estelares
- Maldición... y yo que salí sin abrigo.
Nuestro trabajo es simple. Cada día en la base, en nuestro cuartel de Krumek, un equipo de trabajadores entrenados nos asigna una misión a realizar a lo largo de la Galaxia Eidar. Nos gusta llamarlo así, porque pensar en tener que llevar cajas de un planeta a otro suena... simple. Y a nosotros, los krumekianos nos gustan las cosas complejas.
- Me parece que voy a salir un a tomar un poco de gas -Dijo Plok, estirando dos de sus brazos
- Mirá que es una nebulosa de Butano, hace como sesenta grados bajo cero... te vas a morir de calor.
- No le vendría mal un poco de calor a mis azules estómagos.
- Y mas que nada después del laburito en Plutón...
- ¿Te acordás del humano que encontramos ahí? Hacia mucho que no veíamos a uno...
- Es que hace mucho que no andamos por la Tierra
- Y hablando de eso... podríamos ir a un lugar que vos acabas de nombrar...
No se si fue mi boca izquierda o la central. Lo que se es que es algo de lo cual me arrepiento tremendamente. A Plok le encanta ir a la Tierra. Le fascina burlarse de los humanos. Le dije mil veces que quedaba feo, que era de mala persona abusarse de seres indefensos. Pero no entiende, como siempre. O no quiere entender. Porque es un malcriado. Porque si lo pienso bien, es muy inteligente. Tanto que con mi mínimo cerebro no puedo darme cuenta. Ahora porque estuve pensando cosas feas sobre el, voy a resarcirme preparándole un rico jugo de piedras lunares y después...
- Bueno... ya pasó el chiste de los pensamientos.
- No puedo evitarlo, es que tu mente es tan débil
- Cuando encuentre al que te enseñó esos trucos lo voy a prender un poquito fuego
- Ya te dije el truco. Mente superior domina a mente inferior.
- Y decime chistoso, ¿falta mucho para terminar de atravesar esta nebulosa?
- Al parecer unos treinta, cuarenta nuks...
-¡Pero si acá tenemos al rey del chiste!... bueno, cuando terminemos de pasar esta nebulosa, vamos para la tierra.
-¿Entonces cambio las coordenadas? Digo, porque terminamos la nebulosa.
Sumitron era ya un recuerdo, una mera mancha en la parte baja de nuestro radar. Por un momento me alegre de ir a la Tierra. Me agradaban en cierta forma sus movimientos toscos y sus voces tan graves. Plok estaba enloquecido. Preparaba todo su arsenal de bromas. El rayo desintegrador, la pintura invisible, practicaba levitación con los objetos de la nave y hasta tenía guardado para esta ocasión un láser paralizante.
- ¿Ya llegamos? -Preguntó Plok a la altura de Júpiter-
- No, falta todavía un poco
- No tenemos un buen recuerdo de la Tierra -Dijo ya un poco mas serio Plok- la última vez que vinimos, hace 14 nuks tuvimos que correr como locos.
- Suerte que tiraste ese muñeco que ganaste en la feria de Neptuno.
- Así no nos perseguían mas... ¡Y después lo abrieron todo! Pobre Neptonio...
No paso mucho tiempo hasta que llegamos a la atmósfera de la tierra. El humo era tanto que poco podíamos ver hacia abajo. El radar entro en interferencia y tuvimos que agudizar al máximo nuestros nueve ojos para mantenernos intactos. Atravesamos el continente desde el polo norte y casi llegando al extremo sur, a la región mas austral del planeta, logramos aterrizar sobre el borde del continente El radar, recuperado ya, nos informó que era la República Argentina. Con las protecciones adecuadas para el clima según la información de la nodriza, salimos a recorrer el planeta. Nos encontramos en una región con predominancia de verdes y marrones. Mi computador personal indico que era algo denominado "plaza". Un grupo de humanos se nos acercó. No parecían sorprendidos.
- ¿Que hace máquina, tené una monedita pal bondi?
- Oh débil humano, somos Plok y Fesk del planeta Krumer R-32 y venimos a exterminar su raza!!! - Dijo Plok con gestos ampulosos y su voz mas latosa.
- ¿Y loco? Yo soy el Tati, de Lafe. ¿Me da una monedita?, dale, dale, vo tené, vo tené, te estas riendo loco, vo tené -Dijo el humanoide señalándome a mi.
- Venimos en son de paz. Traemos un mensaje que ha atravesado todo el univer...
- Y yo te voy a atravesar a vos pulpo del orto -Dijo el humano mientras sacaba de su bolsillo un objeto metálico, brilloso de bordes filosos. Mi computador lo describió como "púa"
- Fesk, ¿que es un pulpo? -Inquirió Plok-
- La verdad, no tengo idea -Respondí mientras agitaba mis siete brazos tratando de esquivar los ataques del humano.
- Uh loco, ¿me vas a dar pa’ los vicio o no? Eh! Chipi! vení que manotas se me hace el guapo.
En eso, salió de atrás de lo que el computador identifico como "árbol" otro humano. Constantemente llevaba una de sus extremidades superiores hacia su miembro olfativo.
- Uh chipi, estas re duro chabón.
- Juro que no utilice mi rayo paralizante Fesk – confesó Plok
- ¡Dame! ¡Dame la plata o te quemo! -Dijo nervioso, mirando para todos lados
- Suficiente calor hace ya... tres grados de temperatura, una barbaridad...
- ¿Que so’ chistoso vo’ eh? ¿te hace el pillo eh?
- No, acá la eminencia humorística es Plok...
- Tengo uno de marcianos que la rompe -Dijo mi compañero
- Chipi dale, dale, tirale al trolo este
- No puedo Tati, no tengo balas, es de agua la pistola
- Si quieren les presto el láser -Ofreció su arma Plok
- Y mojalo al meno loco, dale
- Me la tome el agua Tati...
- Ah loco ah, te vas a oxidar
- Si no les puedo dar el paralizante -Siguió ofreciendo- o el deselectronizador.
En vano fue la mediación de Plok. Los humanoides comenzaron a subir el tono de la voz y a agredirse verbalmente. Términos desconocidos para mi computador como "la silvi" y "la moni" se repetían constantemente. De la observación logramos deducir que eran personas tan ocupadas que exceptuaban la utilización de las eses para agilizar la comunicación. También sospechamos que estén de incógnito aquí puesto que encubren sus nombres y en su lugar utilizan códigos tales como "chabon" "loco" y "boludo".
- ¿Y si los desintegramos? -Pregunto Plok
- Creo que la carga alcanzara solo para un par de millones -Respondí mientras chequeaba mi computador.
- A Amok rogando...
Dijo Plok y lanzó el rayo, con tanta mala suerte que no solo desintegró a los humanos, sino también dos perros, un linyera y el parripollo "Rubén".
- ¿Que es eso que viene allá?
- ¿Eso de las luces azules?
- Si, el que viene con dos humanos bastante gordos por cierto
- Mi computador lo identifica como "lancha"
- Volvamos mejor a la nave y vayamos a otro lugar.
Despegamos y a los pocos metros se prendió la luz de combustible. Según los cálculos de la nodriza, no nos alcanzaría para llegar mas allá de General Paz y Beiró. El computador nos informo que buscáramos una central nuclear, o en su defecto, una estación de servicio con unos trescientos mil surtidores. Nos detuvimos en cuanto se acabo el combustible.
-¡Avemariapurisimasinpecauconcebida! -Dijo un pálido humano cuando nos avistó.
- Buenas -Respondí- quería ponerle combustible... ¿que tipo tienen?
- Te te tenemos normal, di di diesel, si si sin plomo y su su su súper súper.
Ingresé los datos en la computadora madre, que informo que la nafta súper estaría bien.
- La su su su súper súper, ¿que octanaje tiene?
- no... no venta y ocho
- ¿Y si no tiene noventa y ocho para que me dice? -Se alteró Plok
- No Plok, el humano quiso decir noventa y ocho. Lo que pasa es que según mi computador sufre una alteración en el habla causado por un factor externo determinado como "cagazo padre". Igualmente, noventa y ocho millones es un buen octanaje
- No no noventa y ocho nada mas... -Acotó el playero.
- Y bueh, pistoneará un poco -Concluyo Plok.
- Póngale trescientos cincuenta mil litros. -Sentencie.
Luego de meterle al tanque todo tipo de combustible, agua destilada, aceite, Mirinda, café y algo en lo que flotaban unos pedazos de carne rosada con forma de dedos, la nave arrancó. Toda la gente de la estación de servicio se quedo encantada con las piedras que les dimos. Para nosotros fue un alivio sacarnos de encima esas piedras. Pesaban como doscientos kilos cada una. Y ocupaban mucho espacio en la bodega, pero bueh, son los caprichos de Plok. Igual si quiere mas, cuando pasamos por el planeta Diamante agarramos un par...
- Obvio que vamos a ir a buscar -Dijo Plok
-¿Podés dejar de leer mis pensamientos? -Rogué- tengo ganas de planear una estafa y no quiero que te enteres...
- Y dale con querer estafar a mi tío millonario...
- Ah... este, no... no era eso lo que yo... sino te... pero no es como parece...
- Bueno, al menos sabemos que esta vez no tuvimos que salir corriendo de la tierra. -Dijo Plok y se estiro sobre su sillón de comando
- Al menos no esta vez...
Y seguimos nuestro viaje de retorno a Krumek R-32. En el camino, paramos en la estrella Rhodes a comprar unas obleas bañadas en chocolate. A Plok le fascina tanto el chocolate que creo que es lo mas grande del Universo y por eso voy a empezar a darme golpes en las cabezas con mis brazos, golpecitos, golpecitos...
- PLOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOK!
.
jueves, 23 de abril de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
Concurso de Poemas (por Pablo)
Cuentan que un día, el consejo mundial de poetas decidió realizar un concurso de poemas, premiando al ganador del mismo, con la jugosa cifra de diez millones de dólares. Se formó un jurado de doce personas, integrado por eminencias de la especialidad. Créase o no, el ganador fue el tristemente célebre autor ruso Ilie Levin. Aquí a continuación, las dulces frases que llenaron de regocijo los corazones de los jurados.
Soles y planetas
imaginan tus pasos
gritan, pero no los percibes.
Altiva caminas por la tierra y
nada parece opacarte
o al menos no consigo imaginarlo.
El dulce halo que dejas
levantaría una revolución
pero prefieres transitar
regando tierras sedientas.
En un segundo alteras mi paz,
mi conciencia entra en jaque
ilusionado con oír tu voz
o recibir solo una mirada
la que dejará en mi la esperanza
o el desencanto de saberte imposible.
Rogaré que vuelvas
esperaré ese día
pediré quizás ser mas fuerte
a los dioses de mi cielo.
Robarás ese día
toda mi atención nuevamente,
oirás mis latidos tristes.
¡Corazón iluso
orgánica tristeza!
Nunca vuelvas a mi
escóndete en lo mas hondo,
lucha frente a mi cobardía,
júntate con mi orgullo
urgida de una solución
ríete de las habladurías
acércate a mi boca
donde me darás esa palabra
o quizás, el silencio eterno.
Años después, se descubrió el motivo que llevó a Levin a ser el ganador de la compulsa. Leyendo la primera letra de cada renglón de arriba hacia abajo, podía leerse el mensaje “Si gano el premio lo reparto con el jurado”. Ilie atribuyó este suceso a la casualidad y se negó a devolver el dinero, aduciendo que había sido dilapidado en su totalidad en su hobbie, el ferromodelismo.
Soles y planetas
imaginan tus pasos
gritan, pero no los percibes.
Altiva caminas por la tierra y
nada parece opacarte
o al menos no consigo imaginarlo.
El dulce halo que dejas
levantaría una revolución
pero prefieres transitar
regando tierras sedientas.
En un segundo alteras mi paz,
mi conciencia entra en jaque
ilusionado con oír tu voz
o recibir solo una mirada
la que dejará en mi la esperanza
o el desencanto de saberte imposible.
Rogaré que vuelvas
esperaré ese día
pediré quizás ser mas fuerte
a los dioses de mi cielo.
Robarás ese día
toda mi atención nuevamente,
oirás mis latidos tristes.
¡Corazón iluso
orgánica tristeza!
Nunca vuelvas a mi
escóndete en lo mas hondo,
lucha frente a mi cobardía,
júntate con mi orgullo
urgida de una solución
ríete de las habladurías
acércate a mi boca
donde me darás esa palabra
o quizás, el silencio eterno.
Años después, se descubrió el motivo que llevó a Levin a ser el ganador de la compulsa. Leyendo la primera letra de cada renglón de arriba hacia abajo, podía leerse el mensaje “Si gano el premio lo reparto con el jurado”. Ilie atribuyó este suceso a la casualidad y se negó a devolver el dinero, aduciendo que había sido dilapidado en su totalidad en su hobbie, el ferromodelismo.
miércoles, 15 de abril de 2009
Tiranía (Por Ilie)
Tiran papeles en la calle, los maleducados.
Tiran colillas de cigarrillo al asfalto, los fumadores.
Tiran comida por la ventana, los nenes.
Tiran las bolsas por el incinerador, las amas de casa.
Tiran la javalina, los atletas.
Tiran los cables, los técnicos.
Tiran las llaves, los amigos.
Tiran huevos al egresado, los conocidos.
Tiran manteca al techo, los ricos.
Tiran piedras por honor, los barrabravas.
Tiran bombas por dinero, los imperialistas.
Tiran tecnología a la basura, los japoneses.
Tiran agua al fuego, los bomberos.
Tiran árboles por frío, los leñadores.
Tiran casas por progreso, los demoledores.
Y Tiran, tiran para arriba, tiran, los fanáticos de Zas (O quizás, solo de Miguel Mateos).
Tiran colillas de cigarrillo al asfalto, los fumadores.
Tiran comida por la ventana, los nenes.
Tiran las bolsas por el incinerador, las amas de casa.
Tiran la javalina, los atletas.
Tiran los cables, los técnicos.
Tiran las llaves, los amigos.
Tiran huevos al egresado, los conocidos.
Tiran manteca al techo, los ricos.
Tiran piedras por honor, los barrabravas.
Tiran bombas por dinero, los imperialistas.
Tiran tecnología a la basura, los japoneses.
Tiran agua al fuego, los bomberos.
Tiran árboles por frío, los leñadores.
Tiran casas por progreso, los demoledores.
Y Tiran, tiran para arriba, tiran, los fanáticos de Zas (O quizás, solo de Miguel Mateos).
jueves, 2 de abril de 2009
Formulario (Por Pablo)
domingo, 29 de marzo de 2009
Los sufrimientos de Pavel Catanescu (Por Ilie)
Muchas veces en la vida, uno se siente chiquito, desdichado. Los problemas parecen arrinconarlo a uno contra las cuerdas, pero finalmente siempre se logra escapar. Este no es el caso de Pavel Catanescu, un individuo nacido en Rumania, hace ya cuarenta y dos años. Pavel generalmente logra esquivar el primer golpe de la vida para recibir de lleno el segundo impacto de la combinación. Pero él, cual poderoso gladiador, se sacude un poco y sigue con el combate, sabiendo que al final, luego de soportar de pie, con sus tropezones correspondientes y por que no, justificables, una amplia gama de reveses, conseguirá una digna derrota por puntos con la vida.
Ese es el motivo que nos ha traído hasta la ciudad de Bucarest. Entrevistar a este hombre al que le fueron negados varios records Guiness por considerarlos faltos de méritos. El mismo que gano la lotería nacional y descubrió que su hijo había utilizado el billete en un collage para el colegio. El mismo que al nacer fue tirado al lavarropas junto con las sabanas del hospital. Con el nos encontramos y esto fue lo que salió:
- Buenas tardes Señor Catanescu
- Quiero morir... por favor máteme...
- Je je... siempre tan animoso y chistoso... sin ánimo de ofenderlo, me gustaría preguntarle a que se debió su retraso.
- Un pequeño incidente civil. Simplemente caminaba yo cuando con mi pie izquierdo pisé y levanté una baldosa, la cual fue atropellada por el derecho.
- Un tropezón no es caída...
- No, el tropezón fue lo de menos... el problema fue que se me cayeron estos dos dedos del pie...
- ¡Oh maldición!... ¡Llamen a un doctor!
- Mas que a un doctor necesitaría un carpintero... la pierna la perdí en un accidentado partido de canasta.
- Por favor, cuéntenos cómo ocurrió
- Bueno, estábamos jugando en parejas a la canasta, recuerdo que era invierno porque tomamos mucho whisky esa noche. Las cartas me estaban sonriendo y estaba ganando unas cuantas galletas...
- ¿Galletas?
- Si, apostamos unas galletas marineras muy sabrosas que hacen en la panadería que esta al otro lado de la calle.
- Me contaba del partido de canasta.
- Oh, sí. Decía que veníamos de racha, por lo que decidí invitar a mi esposa una bebida. Me dirigí hacia la heladera cuando en el camino tropecé con un autito que mi hijo menor había dejado en la cocina. Tratando de evitar la caída, alcancé a agarrarme de la manija de la heladera, con tanta mala suerte que el peso de mi caída provocó que la misma cayera sobre mi cuerpo, más precisamente sobre mi pierna izquierda.
- ¿Pero no es la pierna derecha la de...?
- Si, de palo, dígalo tranquilo. No, la heladera sólo me causo una fractura en un dedo del pie. El problema fue al trasladarme al hospital. El taxi que me llevaba colisionó contra una patrulla del movimiento de ultraderecha.
- ¿Fue un choque muy violento?
- No, apenas rozamos los paragolpes. Pero aquellos eran grupos muy extremistas. Luego de someternos a un juicio decidieron cortarle los dos brazos y sacarle un ojo al conductor y a mi la pierna derecha.
- Entonces la sacó barata Usted...
- No crea, aquí en esa época a todo individuo al que le faltaran al menos dos extremidades y un ojo les daban una pensión mensual muy alta
- Bueno, aclarado el tema, podemos empezar con la nota
- Si, yo le decía que quería morir... ¿no tiene algo de arsénico por ahí?
- No se que tan malo sea este café.
- Deme, deme que probamos.
- De acuerdo. Quería preguntarle acerca del comienzo de esta racha nefasta... ¿lo recuerda?
- (Bebe un trago de café y contesta) No sabría decirle... creo que fue el día que me tiraron con la ropa sucia en el hospital...
- Ah... ¿Entonces Usted no tiene nada que ver con la muerte de su madre?
- ¡Oh! ¡Si! ¡Ahora que me lo recuerda si!... recién me habían sacado de su cuerpo... y recuerdo que mi padre dijo: "!Mira como patea!, será un futbolista del Steaua de seguro" y me acercó a mi madre con tanta mala suerte que impacté mi pierna derecha en una bandeja que había allí en la sala de partos. Recuerdo que el bisturí se levantó por el aire y se incrustó en su yugular. Me mandaron a un correccional de bebés, una experiencia traumática.
- ¿Recuerda esa época?
- Cómo no hacerlo. Nos despertaban a las diez de la mañana...
- ¡Qué crueldad!
- Si... nos despertaban a esa hora para darnos la leche... ni siquiera tibia, fría, recién sacada de la heladera.
- Eso fue defenestrado por la ONU...
- Si, tres horas y doce minutos después de mi libertad. Todavía me parece ver por las noches al guardiacunas paseándose entre nosotros con los chupetes que nos eran negados...
- ¿Y allí dentro seguía sufriendo percances?
- Todo el tiempo... ¿Recuerdas la propaganda de los pañales Mimitescu?
- Si, la que decía "contiene el noventa y nueve por ciento de lo que hace su bebe"
- Bueno yo...
- ¿Tú eras el ejemplo del uno porciento?
- ¡No maldición! ¡Yo nunca recibía un Mimitescu!. Me ponían los calzoncillos agujereados que encontraban en la basura
- ¿Hasta que edad estuviste allí?
- Hasta los doce años.
- Pero con el tiempo... ¿te acostumbraste?
- No, los últimos años fueron los peores. Desde los tres empecé a notar que tanto la cuna como la ropa me quedaban un poco chicas.
- Lo que me cuenta es horrible...
- Y esos fueron los años dorados... luego a los seis perdí el ojo izquierdo
- ¿Algún accidente en el reformatorio?
- No, aposté que los Beatles no llegarían a nada...
- Pero eso no es mala suerte... es que Usted tiene menos visión de futuro que Nostradamus. Aparte, ¿Cómo se le ocurre apostar un ojo?
- No, no aposté el ojo. Aposté diez figuritas del mundial Inglaterra '66. Me acuerdo que eran Hurst, Charlton, Roma...
- Bueno bueno, eso no interesa
- El tema es que yo las tenía muy prolijitas ¿sabe? Todas atadas con una gomita... y me acuerdo que el celador me decía "Pavel, no estires tanto la gomita"
- Oh, me imagino... se cortó y se la pegó en el ojo.
- No, se la pegué a un amigo en el mentón. Y el reaccionó clavándome un compás en mi globo ocular.
- Y eso que tiene junto a la nariz... ¿es una verruga?
- ¿Esto? ¡Oh no! es un microchip que me insertaron en el año ochenta y dos. Me confundieron con un espía de la CIA... estéticamente no es tan feo...
- Le da un parecido a Enrique Iglesias...
- Todos lo dicen... prosigo, estéticamente no es tan feo, el único problema es que estalla si llego a estornudar.
- Este maldito saco lleno de polvo... espere que lo sacudo un poco...
- Bueno y aparte de eso, también tengo este problemita con las manos...
- Glup... le le... le faltan un par de dedos...
- ¿Un par? yo diría tres pares... tengo tres en la mano derecha y uno en la izquierda.
- ¿Y cómo los perdió?
- Ya son varios, uno se olvida. El que no me olvido es el primero. A los catorce años. Nos escapábamos de clases para fumar.
- ¿Y en una de esas aventuras perdió el dedo?
- No, lo perdí en la imprenta de un amigo. Pero me pareció gracioso contarle que nos escapábamos para fumar.
- Pude ver también... no es que lo esté observando, pero...¿le falta una oreja?
- No, es que tengo tres... por eso da esa sensación. Resulta que mi esposa se confundió de ruta en unas vacaciones y fui a parar a un territorio de pruebas nucleares.
- ¿Y su esposa sufrió algún daño?
- No, ella... (Ríe unos instantes) lo recuerdo entre risas, ella había comido unas hamburguesas muy picantes y muy sabrosas... pero vio, no se cómo decirlo
- ¿Le dio diarrea?
- Si, ella se avergüenza cada vez que lo cuento... pero ese día ella se quedó en el hotel mientras yo recorría la zona.
- ¿Y nunca pensó en recurrir a una hechicera o un brujo?
- ¿Usted lo dice por mi mala suerte?
- No, para curarle la culebrilla...
- Ah... y eso que no me saque la camisa... ¿Se nota mucho?
- Y dígame... ¿nunca se le ocurrió investigar el por qué de todos sus sufrimientos?
- Por supuesto
- ¿Y encontró la razón?
- No me llevo mucho tiempo encontrarla, a poco de comenzar la investigación descubrí que todo se debe a...
Ese es el motivo que nos ha traído hasta la ciudad de Bucarest. Entrevistar a este hombre al que le fueron negados varios records Guiness por considerarlos faltos de méritos. El mismo que gano la lotería nacional y descubrió que su hijo había utilizado el billete en un collage para el colegio. El mismo que al nacer fue tirado al lavarropas junto con las sabanas del hospital. Con el nos encontramos y esto fue lo que salió:
- Buenas tardes Señor Catanescu
- Quiero morir... por favor máteme...
- Je je... siempre tan animoso y chistoso... sin ánimo de ofenderlo, me gustaría preguntarle a que se debió su retraso.
- Un pequeño incidente civil. Simplemente caminaba yo cuando con mi pie izquierdo pisé y levanté una baldosa, la cual fue atropellada por el derecho.
- Un tropezón no es caída...
- No, el tropezón fue lo de menos... el problema fue que se me cayeron estos dos dedos del pie...
- ¡Oh maldición!... ¡Llamen a un doctor!
- Mas que a un doctor necesitaría un carpintero... la pierna la perdí en un accidentado partido de canasta.
- Por favor, cuéntenos cómo ocurrió
- Bueno, estábamos jugando en parejas a la canasta, recuerdo que era invierno porque tomamos mucho whisky esa noche. Las cartas me estaban sonriendo y estaba ganando unas cuantas galletas...
- ¿Galletas?
- Si, apostamos unas galletas marineras muy sabrosas que hacen en la panadería que esta al otro lado de la calle.
- Me contaba del partido de canasta.
- Oh, sí. Decía que veníamos de racha, por lo que decidí invitar a mi esposa una bebida. Me dirigí hacia la heladera cuando en el camino tropecé con un autito que mi hijo menor había dejado en la cocina. Tratando de evitar la caída, alcancé a agarrarme de la manija de la heladera, con tanta mala suerte que el peso de mi caída provocó que la misma cayera sobre mi cuerpo, más precisamente sobre mi pierna izquierda.
- ¿Pero no es la pierna derecha la de...?
- Si, de palo, dígalo tranquilo. No, la heladera sólo me causo una fractura en un dedo del pie. El problema fue al trasladarme al hospital. El taxi que me llevaba colisionó contra una patrulla del movimiento de ultraderecha.
- ¿Fue un choque muy violento?
- No, apenas rozamos los paragolpes. Pero aquellos eran grupos muy extremistas. Luego de someternos a un juicio decidieron cortarle los dos brazos y sacarle un ojo al conductor y a mi la pierna derecha.
- Entonces la sacó barata Usted...
- No crea, aquí en esa época a todo individuo al que le faltaran al menos dos extremidades y un ojo les daban una pensión mensual muy alta
- Bueno, aclarado el tema, podemos empezar con la nota
- Si, yo le decía que quería morir... ¿no tiene algo de arsénico por ahí?
- No se que tan malo sea este café.
- Deme, deme que probamos.
- De acuerdo. Quería preguntarle acerca del comienzo de esta racha nefasta... ¿lo recuerda?
- (Bebe un trago de café y contesta) No sabría decirle... creo que fue el día que me tiraron con la ropa sucia en el hospital...
- Ah... ¿Entonces Usted no tiene nada que ver con la muerte de su madre?
- ¡Oh! ¡Si! ¡Ahora que me lo recuerda si!... recién me habían sacado de su cuerpo... y recuerdo que mi padre dijo: "!Mira como patea!, será un futbolista del Steaua de seguro" y me acercó a mi madre con tanta mala suerte que impacté mi pierna derecha en una bandeja que había allí en la sala de partos. Recuerdo que el bisturí se levantó por el aire y se incrustó en su yugular. Me mandaron a un correccional de bebés, una experiencia traumática.
- ¿Recuerda esa época?
- Cómo no hacerlo. Nos despertaban a las diez de la mañana...
- ¡Qué crueldad!
- Si... nos despertaban a esa hora para darnos la leche... ni siquiera tibia, fría, recién sacada de la heladera.
- Eso fue defenestrado por la ONU...
- Si, tres horas y doce minutos después de mi libertad. Todavía me parece ver por las noches al guardiacunas paseándose entre nosotros con los chupetes que nos eran negados...
- ¿Y allí dentro seguía sufriendo percances?
- Todo el tiempo... ¿Recuerdas la propaganda de los pañales Mimitescu?
- Si, la que decía "contiene el noventa y nueve por ciento de lo que hace su bebe"
- Bueno yo...
- ¿Tú eras el ejemplo del uno porciento?
- ¡No maldición! ¡Yo nunca recibía un Mimitescu!. Me ponían los calzoncillos agujereados que encontraban en la basura
- ¿Hasta que edad estuviste allí?
- Hasta los doce años.
- Pero con el tiempo... ¿te acostumbraste?
- No, los últimos años fueron los peores. Desde los tres empecé a notar que tanto la cuna como la ropa me quedaban un poco chicas.
- Lo que me cuenta es horrible...
- Y esos fueron los años dorados... luego a los seis perdí el ojo izquierdo
- ¿Algún accidente en el reformatorio?
- No, aposté que los Beatles no llegarían a nada...
- Pero eso no es mala suerte... es que Usted tiene menos visión de futuro que Nostradamus. Aparte, ¿Cómo se le ocurre apostar un ojo?
- No, no aposté el ojo. Aposté diez figuritas del mundial Inglaterra '66. Me acuerdo que eran Hurst, Charlton, Roma...
- Bueno bueno, eso no interesa
- El tema es que yo las tenía muy prolijitas ¿sabe? Todas atadas con una gomita... y me acuerdo que el celador me decía "Pavel, no estires tanto la gomita"
- Oh, me imagino... se cortó y se la pegó en el ojo.
- No, se la pegué a un amigo en el mentón. Y el reaccionó clavándome un compás en mi globo ocular.
- Y eso que tiene junto a la nariz... ¿es una verruga?
- ¿Esto? ¡Oh no! es un microchip que me insertaron en el año ochenta y dos. Me confundieron con un espía de la CIA... estéticamente no es tan feo...
- Le da un parecido a Enrique Iglesias...
- Todos lo dicen... prosigo, estéticamente no es tan feo, el único problema es que estalla si llego a estornudar.
- Este maldito saco lleno de polvo... espere que lo sacudo un poco...
- Bueno y aparte de eso, también tengo este problemita con las manos...
- Glup... le le... le faltan un par de dedos...
- ¿Un par? yo diría tres pares... tengo tres en la mano derecha y uno en la izquierda.
- ¿Y cómo los perdió?
- Ya son varios, uno se olvida. El que no me olvido es el primero. A los catorce años. Nos escapábamos de clases para fumar.
- ¿Y en una de esas aventuras perdió el dedo?
- No, lo perdí en la imprenta de un amigo. Pero me pareció gracioso contarle que nos escapábamos para fumar.
- Pude ver también... no es que lo esté observando, pero...¿le falta una oreja?
- No, es que tengo tres... por eso da esa sensación. Resulta que mi esposa se confundió de ruta en unas vacaciones y fui a parar a un territorio de pruebas nucleares.
- ¿Y su esposa sufrió algún daño?
- No, ella... (Ríe unos instantes) lo recuerdo entre risas, ella había comido unas hamburguesas muy picantes y muy sabrosas... pero vio, no se cómo decirlo
- ¿Le dio diarrea?
- Si, ella se avergüenza cada vez que lo cuento... pero ese día ella se quedó en el hotel mientras yo recorría la zona.
- ¿Y nunca pensó en recurrir a una hechicera o un brujo?
- ¿Usted lo dice por mi mala suerte?
- No, para curarle la culebrilla...
- Ah... y eso que no me saque la camisa... ¿Se nota mucho?
- Y dígame... ¿nunca se le ocurrió investigar el por qué de todos sus sufrimientos?
- Por supuesto
- ¿Y encontró la razón?
- No me llevo mucho tiempo encontrarla, a poco de comenzar la investigación descubrí que todo se debe a...
martes, 24 de marzo de 2009
10 motivos para defender a los zombies (por Pablo)
- Es más creíble un muerto que resucita y con sus dientes (podridos) destruye un cráneo humano que las peleas multitudinarias del agente Bourne.
- La mayoría de las películas de zombies termina como corresponde a una tragedia de tal magnitud: mal.
- Las películas de zombies generalmente tienen muy buena musicalización.
- En las películas de zombies no hay discriminación. Hay zombies de todos los tamaños, colores y credos. Como tampoco discriminan a la hora de comer.
- Un zombie enajenado difunde mejores y mas sinceras ideas que cualquier personaje de Hollywood.
- Dispararle a un zombie sacia el instinto asesino del hombre sin causar contradicciones legales.
- En las películas de zombies los malos son los vivos. Los zombies son victimas de sus acciones, por lo que el espectador participa sin saberlo de un debate filosófico donde para ser justo, debe abogar por el triunfo de la muerte sobre la vida.
- No hay mejor combinación que ver una película de zombies un día de lluvia.
- Los zombies trabajan en equipo, fomentan el compartir el alimento y no se agreden entre ellos.
- Yo soy el propietario del blog.
jueves, 19 de marzo de 2009
Es verdad, era mentira (Por Holden)
- Buenas tardes, ¿Con el cuatro tres uno cinco dos siete cuatro cuatro?
- Ssssi ¿Quién habla?
- Bueno, en realidad buenas tardes no, primero porque no son buenas
y segundo porque son las diez de la noche...
-¿Quién habla?
- Alberto... perdón, Raúl...
- ¿Alberto o Raúl?
- A decir verdad, ninguno de los dos, mi nombre es Juan, pero Usted me
conoce como Alberto...
- ¿Alberto?
- Si, aunque en realidad Usted nunca me conoció María...
- ¿Y a que se debe su llamado Alberto?
- No le quiero mentir más María, de cierta forma no es mi llamado, estoy
hablando de la casa de un amigo... aunque a decir verdad no es un
amigo... apenas un conocido...
- ¿Y eso es todo lo que tiene para decirme?
- Creo que no, no quiero arriesgarme a mentirle, me parece que eso es
todo, aunque… no, es mentira
- ¿Qué cosa?
- Es verdad, era mentira
- ¿De que me habla Alberto?
- No me llame Alberto, dígame Francisco que es mi verdadero nombre.
- ¿No era Juan?
- Eso fue antes, cuando era un mentiroso empedernido
- ¿Y ahora ya no lo es?
- Me encantaría poder decirle que no pero no puedo mentirle... no me
encantaría.
- ¿Le molesta reconocer que ya no miente?
- Me molestaría que Usted deje de creerme
- Yo siempre trato de creerle Francisco
- Llámeme Daniel por favor...
- ¡Ha vuelto a mentirme señor como quiera que se llame!
- No he vuelto a mentirle Maria, simplemente desde el comienzo de la
conversación no he dicho otra cosa mas que verdades...
- Me mintió con sus nombres.
- He mentido acerca de mentiras. He mentido con verdades.
- Usted me confunde
- No es mi intención.
- ¿Y cual es entonces?
- Confundirla, por supuesto. Confundirla con verdades.
- ¿Acaso es eso posible?
- Por supuesto... que no.
- ¿Y como lo hizo entonces?
- Nunca he dicho yo eso.
- ¡Y sigue mintiendo!
- El nuevo Damián no miente, a lo sumo no dice la verdad.
- ¿No es acaso lo mismo?
- Si
- ¿Y eso fue una mentira?
- Si, pero no se altere, no es mi intención.
- Entonces tendré que calmarme para arruinar sus planes.
- No lo haga. Mis planes son más simples que eso, mucho más
simples.
- ¿Y cuales son?
- Quiero lograr que entienda que soy un hombre nuevo, que ya
no miento.
- Por supuesto... quiere decir que es el mismo de siempre y no
dice la verdad.
- Eso era antes, ahora cambie. Ahora miento
- Entonces dice la verdad
- ¡Por supuesto que la digo! ¡He cambiado y ya no miento!
- Ay... esto me altera, ¿Tiene idea Usted del gasto innecesario
de teléfono?
- Ya le dije que no es mío, estoy en un bar.
- ¿No era el teléfono de un conocido?
- Me parece que Usted esta empezando a perder la memoria
- Me dijo que era un amigo
- A decir verdad, no conozco a nadie en este lugar...
- Jeje... ¿O los conoce a todos?
- Realmente no me parece de su interés...
- ¿Se ha puesto nervioso? ¿Lo incomodan mis preguntas?
- Me he puesto un poco nervioso, pero no son las preguntas, sino
el hecho de que no me crea un hombre nuevo María.
- ¿Y como quiere que le crea, si miente a cada instante?
- Si la vida fuera una moneda, la verdad y la mentira estarían en
la misma cara...
- No me floree con poesía barata y... falsa
- Quizás sea una verdad que Usted no quiere admitir
- ¡Basta! Voy a cortar la comunicación
- No creo que pueda, es en vano, la llamaría nuevamente.
- Y no lo atendería
- Probablemente lo haga y hasta nos veamos otra vez
- ¿Otra vez? ¡Pero si nunca nos hemos visto idiota! Este es otro
número y yo no soy María, estás equivocado...
- ¿Está segura que no es el cuatro cinco seis dos cuatro tres uno siete?
- Este... si, es ese el numero pero Usted antes pregunto por otro...
- ¿Y Usted esta segura de llamarse Cristina?
- Yo... eh, si, ese es mi nombre...
- Dado que conozco su nombre y su teléfono, pensará que también
se su dirección...
- Mierda...no me diga que Usted es policía...
- ¿Creería mi respuesta?
- Me temo que si...
- ¿Y sabe por qué la llamamos?
- Rastrearon mi número...
- Y hallamos su dirección, ¿Acaso no vive Usted en Aguirregaray
uno cuatro tres cinco? La casa esta rodeada, entréguese, en vano es
intentar escape alguno.
- Entonces su intención si era confundirme...
- Exactamente, debía conseguir que se quedara al menos treinta
segundos en línea, el resto fue diversión...
- Malditos... pero yo soy inocente...
- ¿Sabe algo? no le creo
- ¡Maldito bastardo, Daniel, Francisco o como sea que se llame!
- Ramiro, Ramiro es mi nombre señorita... salga con las manos en
alto y no haga movimientos extraños, el lugar esta rodeado de
francotiradores...
- Tendrán que matarme entonces...
- No cometa ninguna idiotez... salga con las manos en alto, se la
someterá a un juicio justo y si realmente es inocente, quedará en
libertad...
- Maldito mentiroso...
- Por favor, no me llame mentiroso.
- Pero si... hola... ¿Hola?, ¿Hola?...!Hola!... maldito perro, cortó...
pero… no hay ningún patrullero en la puerta...es mentira...¡Es mentira!
pero mi nombre... y mi dirección... ¡la guía! ¡Lo sacó de la guía!
-
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